ADEBA SE SUBE A LA PASARELA (Y AL TACÓN) EN LA MBFWM
De la mano de Moisés Nieto, la firma española firma los zapatos de su último desfile de verano 2027. Dos modelos (el nuevo stiletto Verbena y el destalonado Muse Matilda) unidos por el broche intercambiable más reconocible de la casa.
Hay sueños que una no se atreve a decir en voz alta. Y un día, salen a desfilar.
Adeba pisa por primera vez la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, y lo hace de la mano de Moisés Nieto, firmando los zapatos de su nuevo desfile de primavera-verano 2027. Una colección que habla de Andalucíasin tópicos, entre el negro como herencia y la luz de la fiesta, y que retrata a una mujer fuerte, trabajadora y sensible. Una mujer que lleva consigo una historia, incluso cuando no la cuenta.
Y ahí, en esa mujer, Adeba y Moisés se reconocieron. Como toda buena historia, esta empezó por un flechazo: el de Moisés y nuestra bailarina Matilda. Pero él no se quedó solo en admirarla, le dio la vuelta y le puso, por primera vez, un taconazo de 8 cm. Así nació Verbena, un stiletto nuevo bautizado en honor a su colección, y el gesto más audaz de una marca nacida a ras de suelo. Llega en dos pieles y dos actitudes: un granate que entra pisando fuerte y un amarillo mantequilla que enamora sin esfuerzo.

Lo acompañan en la pasarela los Muse Matilda, uno de los destalonados insignia de la casa, en negro y azul claro, la prueba de que lo que ya es icónico también sabe desfilar. Y en el centro de ambos, lo más Adeba de Adeba: el broche Matilda, el adorno intercambiable y de diseño exclusivo que se quita y se pone con un giro de rosca y convierte un solo zapato en muchos. Ese pequeño gesto que lo cambia todo, y que hoy hace su estreno en pasarela.
«Sigo y admiro el trabajo de Moisés desde sus comienzos, así que cuando me planteó colaborar, no lo dudé ni un segundo. Además, él tenía muy claro lo que quería, y eso hizo que todo fuera fácil desde el primer momento», cuenta Isabel Moralejo, fundadora y directora creativa de la firma.

Porque para una marca nacida hace tres años y hecha a mano en España, salir a desfilar entre los grandes de la moda no es la meta. Es esa señal, a mitad de camino, de que se iba en la buena dirección.
Se apagan las luces, arranca el desfile. Y Adeba, tres años después de su primer paso, se sube con mucha ilusión a la pasarela.
