UN OTOÑO PARA VENIRSE ARRIBA

Hay historias que duran una temporada y otras que acaban definiendo una marca. Adeba nació en plano y durante casi cuatro años hizo de las bailarinas una pequeña obsesión. Este otoño no las abandona, pero amplía horizontes (y también alturas).

La nueva colección es una de las más completas y variadas de la firma hasta la fecha: nuevas hormas, más tacones, mocasines, zapatos para la noche y hasta botines. Un armario mucho más grande en el que, eso sí, siguen viviendo algunos viejos conocidos.

Matilda continúa multiplicándose en colores (parece que nunca son suficientes), mientras Madrid sigue reivindicando su espacio (ahora en negro) y las Dance, ya convertidas en uno de los clásicos de la marca, regresan también en dos nuevos tonos: marrón y azul marino.Y aquí empiezan las novedades…

 

Los Miss y Muse suben la apuesta con nuevas texturas; Moon estrena una horma más redondeada, flexible y cómoda; y Bombón de aire retro, un poco francesa, un poco señorita bien y siempre Adeba.

También llega Otto, el nuevo mocasín, porque esta temporada están por todas partes y Adeba tampoco quería quedarse fuera. Eso sí, siempre a su manera, metalizados y de charol.

Y cuando cae la noche, la colección se permite algún exceso. Rain pone el brillo y Elledot recupera los lunares y los lazos XL (dos cosas a las que la firma nunca ha sabido decir que no).

 

¿Y qué faltaba en este nuevo armario? Un botín.

Después de cuatro años esquivándolo con bastante habilidad, llega Deba. Una de las grandes novedades de una temporada en la que la marca amplía definitivamente su universo más allá del zapato plano.

Más hormas, más alturas, más zapatos y muchas más formas de llevar Adeba.