La nueva colección prêt-à-porter otoño-invierno 2025 de Longchamp celebra el arte de jugar con el estilo. Con la mirada puesta en el Reino Unido, la firma francesa dibuja un recorrido entre la calma bucólica de los Cotswolds y la energía magnética de Londres, un viaje en el que la parisina se reinventa sin perder su esencia.

En el campo, la comodidad se viste de sofisticación. Kimonos de ante, chaquetas de piel de oveja con efecto trompe-l’œil y abrigos de cordero se combinan con delicados puntos de lana: bodies, cárdigans y faldas largas que se funden con la niebla matinal. La paleta es suave y envolvente, inspirada en la naturaleza inglesa: verde primavera, rosa té, mermelada y galleta. El estampado de cuadros —icónico del campo británico— aparece en blusas fluidas, mientras el cashmere y los vestidos de punto alargan las siluetas con una sensualidad discreta.

Cuando la escena se traslada a Londres, la parisina despliega toda su versatilidad. Entre el espíritu preppy de unos vaqueros índigo de corte ancho y camisa Oxford impecable, y la fuerza nocturna de un kimono de crepé efecto esmoquin, la ciudad se convierte en un juego de contrastes. Gabardinas verdes, chaquetas satinadas, minifaldas de piel de cordero charolada y vestidos de cóctel con detalles icónicos de Le Roseau marcan un estilo atrevido y vibrante. Los colores magnéticos —negro profundo, rojo intenso— dialogan con la actitud rockera de la capital británica.

Este invierno ofrecemos una serie de piezas para divertirse con la moda”, afirma Sophie Delafontaine, directora creativa de la maison. “Londres, con su espíritu libre y atrevido, nos inspira a mezclar materiales, atreverse con longitudes más cortas y explorar un colorido rock’n’roll”.

La colección Longchamp FW25 invita a viajar, experimentar y reimaginar el invierno como un terreno de juego estilístico, donde la parisina —camaleónica, segura y elegante— no elige, sino que lo quiere todo.