La pasarela de Madrid es Moda 2025 fué testigo de una de las colecciones más aclamadas de la jornada: NORA “CASA DE MUÑECAS», la nueva propuesta de Bibencia. Con una puesta en escena evocadora y un desfile que transportó al público a un mundo de nostalgia, infancia, feminidad y teatralidad, la firma consolidó su estatus como una de las más innovadoras de la escena actual. El evento tuvo lugar en WOW CONCEPT de Serrano, Madrid, que se transformó en un espacio etéreo y onírico para recibir la colección de Bibencia. La pureza del blanco dominó la sala, envolviendo el ambiente en una sensación de serenidad y ensoñación. Ligeros tejidos caían desde el techo y cubrían las paredes, creando un efecto de ingravidez y suavidad, mientras que la estancia, rebosante de flores en tonalidades delicadas, reforzaba la atmósfera romántica y poética del evento. En el centro, la luz de decenas de velas iluminaba con un resplandor tenue, acentuando el aire de misticismo y nostalgia que impregnaba cada rincón.

Un recorrido por la colección
Los lazos negros en los hombros y el cuello alto de encaje al estilo victoriano aportaban una dosis de dramatismo y sofisticación a los looks, mientras que los guantes de encaje negro acentuaban el aire de misterio y un toque coqueto propio de una muñeca de trapo de las de antes.
Un maxi suéter negro de textura esponjosa, que evocaba la lana boucle, se combinaba con una falda larga de seda o satén, logrando un equilibrio entre volumen y fluidez. Complementado con guantes de encaje y joyería llamativa, este conjunto encarnaba el espíritu de una muñeca de porcelana vestida para el invierno.
En un giro hacia la fantasía, la pasarela se llenó de movimiento con un vestido corto rosa de encaje, adornado con plumas en el dobladillo. Las mangas largas y holgadas reforzaban la sensación de delicadeza, mientras que las medias blancas y las botas de punta recordaban la elegancia de una bailarina de época.

Otro conjunto para destacar es uno que presentó una estética estructurada y regia: una blusa blanca de gran volumen con mangas acampanadas, adornada con flecos y pedrería en el pecho para añadir movimiento y brillo. La combinación con una minifalda blanca ligera generaba un interesante contraste entre lo voluminoso y lo etéreo.
La firma apostó por un juego de dualidades con un mini vestido negro de textura tweed adornado con pequeños lazos y combinado con una blusa de mangas voluminosas. Cabe destacar además aspectos claves como son los tocados destacado con un tul blanco o negro y otro tocado estelar lleno de plumas rosas. Algo que también ha destacado han sido las uñas de lazitos que llevaban las modelos, siendo un toque que marca la diferencia y muestra a los asistentes la máxima delicadeza que ha tenido Roberto con el más mínimo detalle.
El broche de oro para esta colección fue la composición tan característicos de María en sus maquillajes manteniendo un enfoque de natural make-up que realza la frescura del rostro sin artificios. Ensalzando una piel luminosa con acabado aterciopelado, mejillas ligeramente sonrojadas y labios en tonos suaves evocan la ternura infantil. Los ojos, apenas definidos con sombras en tonos neutros y pestañas delicadamente realzadas, aportan una mirada etérea y melancólica. El peinado, de apariencia desenfadada pero cuidadosamente trabajado, presenta mechones sueltos y ligeras ondulaciones, como si las modelos fueran muñecas antiguas traídas a la modernidad, manteniendo una esencia nostálgica y poética.



