En sus 30 años de historia, quizás en este 2025, la Pasarela de Moda Flamenca trae las propuestas más sosegadas que nunca. Tonos fríos, demasiada manga larga y poco estampado floral, menos mal que el lunar no se ve afectado, contrastan con las fechas de las ferias y romerías, que este año soportarán altas temperaturas.

Así que, sorprendentemente, la temporada flamenca, apunta más hacia un otoño primaveral que a una primavera en toda regla. Al menos es lo que parece darnos a entender las preferencias tonales y estampadas escogidas por los diseñadores.
Desde rayas Oxford en verde caqui, de lo más campestre, tal y como vimos en la colección de Flor de Cerezo y de María Amadorr, a los tierra mojada mezcladas con negro de José Raposo y Melisa Lozano, y a los dispuestos en franjas paralelas algo más anchas de Carmen Latorre. Líneas rectas que, por cierto, no vienen a desbancar las circulares del lunar, pues no desaparece, precisamente, para dejar espacio al mundo rectilíneo, sino que convive con él y se plasma sobre fondo blanco, sobre todo.
Sin embargo, parece ser que la geometría sí ha desbancado al clásico estampado de flores, tan evocador a primavera. Mira, por ejemplo, algunos de los diseños de Antonio Gutiérrez en esa pata de gallo, más propia de meses de frío que de calor, o los trajes de flamenca en forma de damero que pudimos ver a Leticia Lorenzo y (el del traje amarillo).
Visto así, el neutro, igual que en moda, ha sido una de las tendencias para este 2025, lo que le confiere a la flamenca cierto minimalismo, lo cual no es fácil por la propia idiosincracia del traje de flamenca, y le aporta atemporalidad. Pero, le falta ese ingrediente de primavera que tienen los colores vibrantes que sí han mantenido en colección firmas como Maricruz & Montecarlo y Pilar Vera.
En cuanto al blanco, que ya pisaba fuerte el año pasado, tanto en batista como en otros tejidos, sigue y parece que no quiere irse. El lunar se nos ha mostrado en casi cualquier tamaño inimaginable, predominando el clásico pequeño, pequeñísmo, en negro, con preferencia a otros colores. El mantoncillo, el básico imprescindible que aflamenca, por sí sólo, cualquier look, se multiplica sin cesar en cada una de las colecciones. Eso sí, bordado, con el permiso de picos con volantes y las piezas lisas, que lo serán por poco tiempo.
Y el negro, como no podía ser de otra manera, dada la tendencia cromática de este año, amplía su presencia ribetada en tonos al contraste y en casi cualquier silueta, tal y como puede verse en los volantes desde sisa de Eli Martí o los clásicos de José Galváñ y Hermanas Serrano, entre otros.
En cuanto al talento en moda flamenca acaparado, como de costumbre, por el Certamen de Jóvenes Diseñadores, resultó premiado en las creativas Lucía Ruiz, como ganadora de esta edición, y a By Sara Pozo, como Mención Especial.





