Bajo la solemne arquitectura del Museo Arqueológico Nacional, la ciudad acogía una de las citas más relevantes del calendario fashion español: los Premios de la Academia de la Moda Española. Una noche consagrada a reconocer la excelencia creativa de la industria, donde la pasarela se trasladó a las escalinatas, y los grandes nombres de la moda brillaron con fuerza.
Uno de los rostros conocidos que acudió fue Teresa Andrés Gonzalvo, la valenciana apostó por un vestido de la firma barcelonesa SIMORRA que condensa el espíritu de una colección pensada para conmover, inspirar y reflexionar.
El vestido, una obra perteneciente a al desfile de FW 25/26 “Raíces”, es mucho más que una prenda de gala: es un manifiesto visual sobre la conexión entre el ser humano y la naturaleza, una exploración estética y conceptual que se adentra en la inteligencia vegetal como fuente de inspiración y como analogía de un nuevo orden sistémico.
De líneas sobrias pero de gran carga matérica, el diseño presenta un sugerente escote en V sostenido por finos tirantes, que contrasta con la riqueza orgánica del tejido: una superficie tridimensional plagada de texturas que evocan el crecimiento natural, las conexiones y esa fuerza invisible que sostiene la vida, que desemboca en una cola enflecada.
El estilismo de Teresa Andrés permitió que la pieza hablara por sí misma, combinandolo con una gargantilla y pendientes en cascada de Joyas Antiguas Sardinero que junto con un maquillaje suave y el cabello suelto, peinado con ondas ligeras, reforzaban la conexión natural que propone la colección.

