El brunch ha dejado de ser una moda para convertirse en una nueva forma de disfrutar del tiempo libre. Lo que nació como una comida a medio camino entre el desayuno y el almuerzo es hoy uno de los planes favoritos para quienes buscan combinar gastronomía, ocio y socialización sin las prisas de otros momentos del día.

Cada vez son más las personas que apuestan por experiencias diurnas en las que la conversación, la música y una propuesta gastronómica cuidada sustituyen a los planes tradicionales del fin de semana. En este nuevo estilo de vida, el brunch se ha consolidado como un punto de encuentro que reúne a distintas generaciones alrededor de la mesa, apostando por un ocio más pausado, experiencial y conectado con el entorno.

Santa Catalina, a Royal Hideaway Hotel 5* GL ha sabido interpretar esta tendencia con una propuesta que convierte cada domingo en una experiencia para disfrutar sin reloj. Rodeado por los jardines del Parque Doramas, el hotel, inaugurado en 1890 y convertido en uno de los grandes iconos de Las Palmas de Gran Canaria, acoge cada semana su ya consolidado Jazz Brunch, una cita que reúne gastronomía, música en directo y el carácter cosmopolita que siempre ha definido al establecimiento.

La experiencia comienza a las 12:30 horas con un menú rotativo que combina elaboraciones dulces y saladas en formato buffet. La propuesta incluye pastelería artesanal, tartas, una selección de quesos y embutidos, ensaladas y otras especialidades, acompañadas de cava ilimitado, zumo de naranja, agua y una cuidada selección de vinos. Todo ello con la actuación en directo de un grupo de jazz diferente cada semana, que aporta la banda sonora perfecta para una mañana sin prisas.

Con iniciativas como esta, Santa Catalina, a Royal Hideaway Hotel 5* GL continúa reforzando su apuesta por una oferta que va más allá de la restauración, creando experiencias donde la gastronomía, la cultura y la música se encuentran. Una propuesta que refleja la evolución del brunch: de una simple comida entre el desayuno y el almuerzo a un auténtico ritual social que invita a disfrutar de la ciudad desde otra perspectiva.