Los mules no son una tendencia cualquiera, sino que cuentan con un pasado repleto de historia y siglos de uso. Así, este zapato caracterizado por su talón abierto, se posiciona como uno de los que más ha perdurado (y evolucionado) a lo largo del tiempo. Estos se remontan hasta las chinelas del imperio otomano, un calzado similar a la babucha y que llegó a Europa gracias a las relaciones políticas y comerciales con oriente. Esta “moda a la turca” como se la denominó en el siglo XVIII, comenzó su andadura un siglo antes al ser vestida por hombres y mujeres de Francia. El término ‘mule’, que proviene de este país vecino, comenzó así a tomar forma. El diseño, durante este tiempo, comenzó a cambiar. Se redujo el tacón, se levantó la puntera y comenzó a decorarse, formando una parte esencial del armario de la nobleza francesa, entre las que encontramos figuras históricas como Madame Pompadour. Sin embargo, estos se reservaban para el interior de las viviendas y no servirían como zapato de calle hasta 1970.

Tras este cambio los mules se convirtieron en toda una súper tendencia en los años 90, gracias a Sarah Jessica Parker y su personaje Carrie Bradshaw en la serie ‘Sex and the City’. Siempre en clave minimalista y sofisticada, destacando su pasión por los tacones altos y las miles de combinaciones que ofrece, Bradshaw nos demostró cómo podían utilizarse tanto para invierno como para verano, junto a vestidos ligeros o amplios abrigos de piel. Todo un ejemplo de estilo, elegante aunque atrevido y personal.

Ahora, la moda retoma la tendencia y la renueva, tal y como veíamos con los desfiles de Bottega Veneta, Prada y Altuzarra, uniéndolos al ‘lujo silencioso’. Una pieza propia del fondo de armario, que se adapta a cualquier situación y revive la década de una forma tan sencilla que es difícil resistirse a ella. Fáciles de llevar al ‘street style’, hemos visto como personalidades como Mónica Anoz los lucían y mezclaban también con ropa colorida propia de la estación.

Incluso, durante este mes hemos visto a ‘insiders’ pasear por París con este modelo, pero optando por hacerlo con la puntera cerrada para el entretiempo. Algo que también proponen firmas como Mustang, que contemplan ambas opciones dentro de sus lanzamientos. Ideales para aportar ese punto de sofisticación a nuestros looks diarios, casan a la perfección con esas prendas de corte sartorial como los pantalones palazzo o de traje, blazers, y vestidos camiseros, con los que se consigue un estilo elevado.