Cada vez más, las pasarelas, las calles y los armarios apuntan en la misma dirección: la moda empieza a liberarse de los códigos de género tradicionales. Lo masculino y lo femenino se diluyen en una nueva estética más libre, funcional y auténtica. La ropa se convierte en una herramienta de expresión personal sin etiquetas.

Dafne Per Se ha hecho de la sastrería sin género uno de sus sellos. Sus conjuntos estructurados, de líneas depuradas y construcción impecable, funcionan tanto en cuerpos masculinos como femeninos, desafiando la idea de que el patrón define a quien lo lleva. Su enfoque parte de la neutralidad, pero se eleva con una precisión técnica que aporta elegancia y fuerza a partes iguales.

Por su parte, Peñalver avanza en esta línea desde un enfoque profundamente emocional y comprometido con la sostenibilidad. Su última colección nace de prendas de sastrería vintage que han sido deconstruidas y transformadas para darles un nuevo uso. El resultado son piezas de edición limitada con siluetas inesperadas y potentes, que combinan la herencia de lo clásico con una visión disruptiva y contemporánea.

En la misma sintonía, el universo creativo de David Moss apuesta por una moda emocional, introspectiva y profundamente simbólica, donde el género desaparece para dejar paso a la expresión personal. Sus piezas, concebidas como esculturas visuales, exploran el cuerpo desde la transformación y el contraste.

 

El auge de estas propuestas confirma que la moda unisex no es una tendencia pasajera, sino una nueva forma de vestir que responde al momento cultural actual.

Material Cedido por: AFLAME GROUP

Escrito por: Sonia Tapia